martes, 14 de septiembre de 2010

Verano

La Biblioteca de Papeles Perdidos se mudó a Calcena y Yerbal. Estuve ayudando en el transporte de incunables y encontré otra composición de 1967.

Hoy es jueves 7 de diciembre de 1967
Composición
Tema: El verano
El verano es la estación sin escuela. Empieza el día que mi papá lo inaugura con una picadita en el balcón, el día que él toma cerveza. Termina el día que mi mamá se fija si todavía me entra el guardapolvo del año pasado.
En el verano los días son más largos y las noches más cortas. Esto pasa porque la Tierra está torcida. La maestra lo explicó el otro día aunque yo no entendí bien. Pero hay más horas de sol y los rayos solares son más verticales, por eso hace mucho calor y transpiramos tanto. Es importante bañarse sin olvidarse ningún día, y refregarse bien las axilas.
El único lugar fresco en el verano está en la calle Bacacay, en la cuadra del Hogar de las monjas. El Hogar de las monjas es una casa grandísima y misteriosa. No se sabe bien qué hacen ahí adentro. En la esquina venden pianos, pero no creo que las monjas fabriquen pianos. En una pared tiene escrito VOTE ILLIA con letras más altas que yo. Illia debe ser el amigo de Napoleón Solo, el agente de CIPOL. Bueno, en el verano esa es la única cuadra fresca porque en las dos veredas hay plátanos muy altos que dan mucha sombra. Cuando mi mamá me manda a hacer las compras a la Casa Tía siempre voy por ahí.
En el verano vienen Papá Noel y los Reyes Magos. Sarmiento dice que son los padres, pero no me dijo los padres de quién. Pero si les compran juguetes a todos, deben ser los padres de Anchorena o algún otro con mucha plata.
En el verano pasado nos fuimos de vacaciones a Chapad-Malal. Es cerca de donde a veces va el presidente, que antes era un viejito de pelo blanco pero ahora es un general con cara seria y unos bigotes que parecen el escobillón de Peralta. En Chapad-Malal fuimos a la playa. Nos bañamos en el mar, pero no hay que meterse mucho, porque el bañero se enoja y sopla un pito como cobrando orsai. Un día el bañero no dejaba entrar a nadie al mar, porque había aguas vivas, que son unos bichos que si tocan a alguien, dejan una roncha que pica toda la semana.
A Chapad-Malal fuimos en enero, durante el signo de Capricornio, pero ese no era el mar de Capricornio sino el Océano Atlántico. Se llama así porque tiene hundida la Atlántida, que es lo que se traga los aviones y los barcos en el Triángulo de las Bermudas, dice el tío Roberto. Mi papá se enoja y dice que mi tío es un charlatán de feria. En la feria hay carniceros, verduleros, polleros, etc... (Esta palabra con puntitos la aprendí ayer.) Pero nunca vi un charlatán. Las que van a charlatanear son las mujeres.
En la playa también buscamos caracoles, que tienen guardado el ruido del mar, y uno se los puede llevar lejos y cuando se pone el caracol en la oreja se escucha el ruido de las olas.
En la playa los hombres grandes también usan pantalones cortos. Las mujeres usan mallas y bikinis. Nadie se pone calzoncillo o bombacha. Un día un chico me dijo que las olas le arrancan el corpiño de la bikini a las mujeres y estuvimos como una hora esperando que arranque alguno. Debe ser mentira porque no vimos ninguna mujer sin corpiño. En la playa hay que ponerse bronceador, porque si no el sol te quema. Un día entré a la habitación de mamá y papá a buscar el bronceador. Arriba de la mesita de luz había una latita que decía velo rosado. Cuando les pregunté qué era, casi me pegan por mirar lo que no debo.
A la noche, la luna atrae el mar y el agua sube y tapa toda la playa. También hace bastante frío. A mí me compraron un pulóver de Mar del Plata que tiene tres colores y está lleno de dibujitos. Debe haberlo hecho Paula Albarracín en el telar.
La playa y el mar son muy lindos, pero llegó el día en que tuvimos que volver porque mi papá tenía que ir a trabajar. El viaje de vuelta en micro fue mucho más largo y aburrido que el de ida. Trajimos un montón de alfajores para los parientes.
Hay muchos veranos: Verano del 42, Verano Porteño, Verano en Alta Tensión, Verano con los Campanelli, pero yo siempre voy a querer más al Verano del 67, porque fue la primera vez que vi salir el sol en el horizonte.
Ricardito

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