martes, 14 de septiembre de 2010

Otoño

Hoy es miércoles 22 de marzo de 1967
Composición
Tema: El Otoño
El otoño es la estación en la que empiezan las clases. Comienza el día que mi mamá me prueba el guardapolvo del año pasado para ver si todavía me entra, y termina el día que los chicos grandes de la otra cuadra hacen la fogata de San Juan en Gavilán y la vía. A veces hacen una fogata tan grande que la calle se queda a oscuras porque queman los cables de la luz.
En el otoño las hojas de los árboles se secan y se caen. Los árboles se ponen de color marrón. En una poesía leí que se visten de mil tonos de ocres y marrones, pero en el cuaderno yo siempre los dibujo de un solo marrón. ¿De dónde saco una caja de pinturitas con mil marrones? ¿Qué es el color ocre? En realidad no todos los árboles se ponen marrones. En la calle Bogotá, frente a la casa de Crescente, hay una casa que tiene dos pinos que están siempre verdes. Pero por más que la maestra lo diga, eso que tienen los pinos no son hojas. Hojas, lo que se dice hojas, son las de los plátanos. Cuando se caen tapan toda la vereda y a mí me gusta correr pateando las hojas por el ruido que hacen.
El tío Alfredo, que es pelado, dice que él es así porque ya lo agarró el otoño de la vida y se le están secando y cayendo los pelos. Yo le digo que haga como Silvio Soldán, el animador de "El Special", que los junta y se los pega con plasticola. A mi abuelo Ricardo el pelo se le puso blanco pero no se le cayó, aunque dice que se le cayó otra cosa que ya no se levanta más. No sé que será.
Si todo se cae en el otoño, tal vez se le caiga el palito a la eñe y quede en otono. Otono sería mejor, porque otoño casi no tiene palabras que rimen para hacer versos. Yo nada más conozco moño y el nombre de una calle de Caballito, Nicasio Oroño, pero el nombre de una calle no sirve para hacer versos. También hay otra palabra pero no sé que significa. Se la escuché al verdulero, que es uno de esos gallegos que hablan raro. Un día le oí decirle todo enojado a la verdulera que trabaja con él: ¡Pues métetelo en el coño, mujé! A ver si me sale alguna poesía con la palabra otoño.

Te he preparado un regalo
y lo adorné con un moño.
No se cae ni en otoño
y te dará una sorpresa.
Si no te gusta, Teresa,
pues métetelo en el coño.

No todo se pone viejo en el otoño. En la televisión empiezan los programas nuevos. En el verano siempre dan los capítulos viejos repetidos, pero en el otoño llegan los capítulos nuevos de Mr. Ed, Viaje al Fondo del Mar, Hechizada, Batman, El Gran Chaparral, Flipper y Rin Tin Tin. Mi papá dice que Mr. Ed es como el presidente: un caballo que habla.
En el otoño empieza a hacer frío, como preparándose para el invierno. En abril usamos pulóveres abajo del guardapolvo y medias tres cuartos hasta la rodilla, y en mayo ya venimos a la escuela con los sobretodos con olor a naftalina. El 25 de mayo, en la fiesta, siempre nos dan un chocolate con leche bien caliente. El que no tiene frío, y está siempre desnudo en el patio, es el Pensador de Rodin. Debe ser uno de esos que piensa con el culo y no con la cabeza, como dice mi papá, y por eso está sin pantalones. De todos modos, en el recreo, Iglesias y Sarmiento a veces le ponen una bufanda cuando nadie está mirando, lo que me parece bien. Lo que está mal es ponerle boina al busto de Urquiza o dibujarles los pitos a las vicuñas de los cuadros. Si tienen pito deben ser vicuños, que casi rima con otoño.
Yo estoy todavía en la primavera de la vida, pero ya me va a agarrar el otoño, como al tío Alfredo. Cuando llegue espero ser como un cuaderno Rivadavia, que nunca se le caen las hojas, no se amarillea, siempre tiene las tapas duras, y no se borronea ni se le hacen agujeros.
Ricardito

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