martes, 14 de septiembre de 2010

Invierno

Vamos a completar las "Cuatro Estaciones" (perdón Vivaldi y Piazzolla) con la cuarta pieza: El invierno. A los lectores que demuestren haber leído hasta el final, la Biblioteca de Papeles Perdidos les otorgará un Certificado Oficial de Masoquista firmado por la esposa de Mauro Viale. Quienes crean estar acreditados para recibir tal certificado, pueden pasar a retirarlo por la sede de la Biblioteca, sita en la esquina de Calcena y Yerbal.

Hoy es jueves 21 de junio de 1968
COMPOSICIÓN
Tema: El invierno
El invierno es la estación más fea del año. Empieza el día que los chicos grandes de la otra cuadra hacen la fogata de San Juan en Gavilán y la vía, y termina el día que mi mamá guarda las frazadas en el ropero con mucha naftalina. En el invierno los árboles están sin hojas y son más fáciles de dibujar porque las ramas son como un racimo de palitos. A los paraísos les quedan solamente los venenitos. El sol sale muy tarde (es casi de noche cuando entramos a la escuela) y se pone muy temprano. Como hay menos horas de sol, en el invierno hace mucho frío y todos venimos a la escuela con sobretodo y bufanda. También nos ponemos pulóver y camiseta de banlon de mangas largas. Hasta corbata de lana hay que ponerse. Los de séptimo tienen suerte, porque usan pantalones largos. Los más chicos usamos pantalones cortos y se nos enfrían las piernas. Nos tenemos que arreglar con las medias tres cuartos bien subidas hasta arriba de la rodilla. En el verano hay que usar ropa de colores claros que te mantienen fresquito, pero en el invierno es al revés; hay que usar ropa de colores oscuros, que absorben el calor del sol. Tendríamos que usar guardapolvo negro, o por lo menos marrón, como Peralta. (Le voy a preguntar al negro Donoso si tiene menos frío.) Hace tanto frío que a los animales, que siempre andan desnudos, en invierno los abrigan. El lechero y el sifonero le ponen frazadas a los caballos, y a los perros chiquitos les ponen pulóver. También llueve mucho y la lluvia dura varios días seguidos, pero a la escuela hay que venir igual, como hizo Sarmiento ese día de tormenta que fue a la escuela él solo. Me parece que Sarmiento era un mentiroso. Él era sanjuanino y en San Juan no llueve nunca, casi como en el desierto. Para hacer llover en San Juan hay que llevar la máquina del Ingeniero Baigorri Velar. Para mí que cayeron cuatro gotas locas y Sarmiento lo agrandó para hacerse el prócer. Debe haber ido él solo al colegio porque se equivocó de día; por ahí era sábado o el Día del Maestro. Tendría que haber mentido mejor e inventarse un terremoto, que en San Juan no hay diluvios pero terremotos sí. Claro que el cuento de que Sarmiento iba al colegio en los días de terremoto no serviría para hacernos venir a la escuela cuando llueve. ¿O sí? A ver: -Danielito, Sarmiento iba a la escuela esquivando los escombros, saltando las grietas y vadeando arroyos de lava y vos no querés ir porque llueve. Ponete la capa y las galochas y andá. ¡Habrase visto! ¡Y no pises las baldosas flojas!
En la escuela no hay estufas pero, a mitad de la mañana, nos juntamos todos en el salón de actos para tomar algo caliente. En los días más fríos parece que estuviéramos fumando, porque nos sale humo de la boca. Cuando ya estamos todos, nos dan un mate cocido con leche que la señora de la cocina trae en una zorra, que es un carrito lleno de agujeros donde están metidos los vasos. Nunca hay que decir "¡Ahí viene la zorra!" porque zorra es el carrito, no la señora que los trae. También nos dan facturas, que seguro deben ser de la panadería del padre de Castaño.
La parte más linda del invierno son las vacaciones de invierno. Después del 9 de julio hay dos semanas enteras que no venimos a la escuela. Aunque el año pasado no fueron nada lindas, porque la maestra nos hizo comprar un cuaderno de 24 hojas para llenárnoslo de deberes. Nos dejó como 20 cuentas de dividir con coma. Más de dos por día no se puede hacer, así que nos pasamos las vacaciones escribiendo en el cuaderno, todos menos el bocho Leiter que las hizo en un recreo. Las vacaciones son vacaciones; no nos tendrían que dar deberes. A mi papá nunca le dan trabajo para que lo haga en casa cuando está de vacaciones. Bueno, él trabaja en la Morgue Judicial, pero igual..., no hay derecho...Invierno es un nombre mal puesto, porque se parece a la palabra infierno que es todo lo contrario: hay fuego por todos lados y hace un calor de morirse. ¿Qué pasará en el infierno cuando es invierno? ¿Hará frío también ahí? ¿O será como en el Sahara que hace calor igual? Tal vez algún día vaya y me entere. Ojalá que no, pero para no ir al infierno hay que cumplir con los 10 mandamientos. Yo trato, pero hay uno que no entiendo y el cura no me lo quiere explicar. Es el sexto mandamiento. ¿Qué significa fornicar? En el diccionario dice: Tener ayuntamiento carnal fuera del matrimonio. Y "ayuntamiento" es el edificio del gobierno donde va Batman a buscar al Comisionado y al Jefe O'Hara. ¿Qué será un ayuntamiento de carne y qué tiene que ver con el matrimonio? No entiendo nada y para cumplir con ese mandamiento tengo que saber qué dice. Por ahí yo fornico sin saber qué es, y me voy a ir al infierno por culpa del cura que no me explica. Un día voy a confesar que forniqué para ver que pasa.
La palabra invierno, como otoño, es una palabra difícil para hacer versos, porque tiene pocas rimas. Yo conozco sólo tres: infierno, gobierno y tierno. Para colmo mi papá dice que infierno y gobierno son la misma cosa. A ver si me sale un versito:

Anoche en televisión,
un ministro del gobierno,
poniendo cara de tierno
y tal vez guiñando un ojo,
anunció, sin un sonrojo:
"Hay que pasar el invierno".

La verdad, esto no pasó anoche sino hace mucho, cuando yo era muy chico, pero me lo contaron cuando yo le pregunté a mi papá por qué, cuando el ministro Adalbert Krieger Vasena aparece en la televisión, él dice "Hay que pasar el invierno" y cambia de canal. Adalbert es un nombre raro. Seguro que se llamaba Adalberto y se sacó la "o" para que no le hicieran cantitos con "mamerto" cuando iba a la escuela. Cuando el otro ministro, que se llamaba Alsogaray (que en inglés quiere decir Además Garay) dijo "Hay que pasar el invierno" no quería decir el invierno de verdad sino que estaba haciendo una metáfora, como cuando le decimos cafetera al micro que nos lleva a DAOM. Me parece que, el primer día de clases, el director tendría que decir un discurso y terminarlo con "Hay que pasar el otoño, el invierno y la primavera", para hacer una metáfora de "Aguántense la escuela que ya llegarán las vacaciones".
El invierno es una época fría, de noches largas y días cortos, grises, lluviosos, con deberes en las vacaciones y vientito frío colándose por abajo del pantalón. Un asco. Sin embargo, cuando uno está abrigado y calentito, tomando Vascolet con scones, mirando por la ventana que chorrea gotitas por el lado de afuera, algo tiene de agradable. Hay animales que invernan, se meten en una cueva y duermen tres meses seguidos. No saben lo que se pierden.
Federico

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